Author: Jose Luis
•miércoles, marzo 25, 2015
Author: Jose Luis
•domingo, septiembre 25, 2011



LA ESCUELA DE LA FAMA

Aquel día sucedió algo extraordinario. Juan, ese niño encantador que encandilaba a todos con su gracejo infantil, se convirtió en adulto. Fue de un día para otro, tan repentino como imprevisto. Cuando se levantó para ir a la escuela, como cada mañana, no notó nada raro. Desayunó con prisas y soportó, como cada mañana, los gritos de su madre urgiéndole porque, como siempre, si no se afanaba perdería el autobús. Llegó con la lengua fuera y con el conductor pisando impaciente el acelerador.
Ya notó que algo no iba bien cuando el autobús ignoró la primera parada y tomó un camino no habitual. Juan empezó a preocuparse cuando observó que solo bajaban los niños con uniforme impecable y mochilas de marca. No era su caso. Desde que llegó de Colombia llevaba la misma mochila y casi la misma ropa tan deterioradas como las rocas azotadas por el mar en el acantilado.
Empezó a tranquilizarse cuando el autobús enfiló la cuesta que desembocaba en su escuela, pero entonces sucedió lo extraordinario. La escuela no estaba y en su lugar había un edificio con un enorme letrero que rezaba: ACADEMIA DE LA FAMA.
Aquel día Juan dejó de ser un niño.
Author: Jose Luis
•jueves, julio 07, 2011



EL CUENTO DE LA ESCUELA AL REVÉS


Queridos niños:

Había una vez una escuela donde todos los niños eran modélicos en su comportamiento. Eran tan responsables, trabajadores y estudiosos que daban miedo. En el pueblo decían que eran raros y algunos vecinos se escondían si detectaban su presencia.
La escuela era tan silenciosa que más parecía cementerio que lugar de enseñanza. Ni en clase ni en los pasillos, ¡ni siquiera en los recreos! se oía una palabra. Todos hacían los deberes como un solo hombre y jamás se escuchaba una sola palabrota.
Pero en esta escuela tan maravillosa había un problema, los maestros. Casi todos ellos eran un desastre sin paliativos. Aparecían por el pasillo gritando a pleno pulmón y profiriendo palabras malsonantes. Algunos llegaban siempre tarde, otros no preparaban sus clases con excusas peregrinas (“es que ayer estuve de compras en el Corte Inglés”) y casi todos faltaban al respeto a sus alumnos. Su comportamiento en clase denigrante para el alumnado que tenía que soportar desde lanzamientos de tizas hasta conatos de paleas con sus compañeros.
La situación llegó a ser tan grave que los alumnos nombraron una comisión que se encargara de tomar medidas para poner coto a los desmanes del profesorado. Se decidió convocar a los padres de los maestros, pero apenas acudieron la mitad y de los que vinieron muchos justificaban los desmanes de sus hijos:
- Mi hijo tiene muchas actividades en casa y no tiene tiempo para preparar sus clases.
- El mío es muy trabajador y responsable, lo que pasa es que le tienen manía.
- A mí me dice que hace su trabajo mejor que nadie y yo le creo, mi hijo nunca miente.

Los niños no sabían qué hacer, la situación era tan insostenible que decidieron acudir al mago del pueblo quien después de escucharles atentamente les dijo:

- Queridos niños, debéis respetar el natural discurrir de la vida, los niños son niños y no pueden comportarse como adultos. Tampoco los adultos pueden volver a ser niños. El mundo al revés solo existe en los cuentos. Sin embargo hay valores infantiles como la alegría, el entusiasmo, la sinceridad que deben servir de modelo para los adultos. Y también los niños tenéis que imitar la dedicación al trabajo y la responsabilidad de algunos adultos.

El mago viendo que los niños habían entendido su mensaje obró el milagro y lo escuela de nuestros amigos volvió a ser un lugar de bullicio y alegría en el que los maestros realizaban su trabajo con entusiasmo y donde jamás se oyó una sola palabrota.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.